Esta historia es una historia de mucha intriga que nos hace pensar que haríamos si una persona como “la niña mala” o bien, “un niño malo” que tambien los hay, se cruzara en nuestro camino …
Una novela de amor de hoy, de erotismo, con encuentros, separaciones, sufrimientos, engaños, entrega, y también mucha verdad, y en la que Vargas Llosa analiza minuciosamente la condición humana. Travesuras de la niña mala recorre la vida amorosa de un pobre hombre, y en paralelo, la de Perú y la de los artistas latinoamericanos fascinados por Europa, antes de que Europa quedase fascinada por ellos según el punto de vista de muchos lectores que hemos quedado cautivados por la sinceridad de Vargas LLosa y sus personajes. Tiene algo de la novela de moda, que mezcla historia con narrativa. Muestra al protagonista en escenarios tan distintos como un barrio elegante de Lima en los años ‘50, París de los ‘60, Londres de los ‘70 y Tokio de los ‘80, por lo cual a las personas que les agrada saber sobre la forma de vida en ciertas etapas de la historia les sentará muy bien.
Hubo momentos en el libro en los que me cansó un poco la repetición del tema (el interés y la avaricia con que la ya no tan “niña” insistía y en el que se desenvolvió gran parte de su juventud) y deseaba que en una de todas esas duras experiencias escarmentara y cambiara su forma de ser. Sin embargo parece que en ella se ejemplifica bien el dicho popular que dice que “arbol que nace torcido jamás su tronco endereza.” Hubo partes que eran tan fantasiosas que dieron pie al cuestionamiento de hasta que punto esta novela podía tener lugar en el mundo real.
“Como en todas mis novelas, he pretendido mezclar realidad y fantasía y he volcado mi experiencia en la construcción de un contexto histórico”, ha confesado a la publicación El Pais el propio autor, quien descarta haber creado una novela “autobiográfica”, aunque sí reconoce en ella algún tono “nostálgico” o ciertos apuntes de los “desgarros” o “exaltaciones” que acompañan a la experiencia amorosa.
La historia no es solamente el relato fijo de una relación sado-masquista, hay vertientes del libro que lo hacen muy interesante y muestran al verdadero Vargas Llosa.










